miércoles, 22 de abril de 2020

Reseña | Ladrones de bicicletas

Título: Ladrones de Bicicletas
Director: Vittorio de Sica
Guionista: Vittorio De Sica, Suso Cecchi D’Amico, Cesare Zavattini, Gerardo Guerrieri, Oreste Biancoli, Adolfo Franci
Productora: PDS Produzioni De Sica
Protagonistas: Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell
Año: 1948
Puntaje: ★★★★

Recientemente vi esta película en clase de Lenguaje del Cine, y, la verdad, me encantó. La historia, aunque tiene una trama simple, tocó mi corazón; básicamente en una Italia de la posguerra un hombre de familia, Antonio Ricci, es atracado y le roban su bicicleta. El resto de la película cuenta la historia de cómo Antonio y su hijo Bruno tratan de recuperar la bicicleta en la ciudad. 
Lo que más amé de la película fue la historia, considero que es muy bella en muchos sentidos: desde el contexto de la posguerra en Italia, la empatía con una familia de clase baja durante una crisis social y la relación entre un padre y su hijo. Además, el guión cuenta con la estructura de los tres actos: en el primero, se introduce a los personajes, su situación y el giro que acaba de dar su vida con el nuevo empleo de Antonio; el robo de la bicicleta es el punto de confrontación que da pie al segundo acto, donde los personajes pasan por varias situaciones buscándola; el tercer acto, tiene una resolución: Antonio no recuperará su bicicleta, y, el clímax se da cuando Antonio decide robarse la bicicleta de alguien más enfrente de su hijo. Por lo tanto, el montaje de la película tiene una narrativa lineal, pues la historia está estructurada de principio a fin en forma cronológica.
La película es considerada la obra maestra del neorrealismo italiano y puedo entender por qué. El ambiente de posguerra de la película nos da un contexto de la situación italiana en esa época: la crisis económica; la vida familiar, religiosa y cultural; hasta la burocracia del gobierno  y del departamento de policía.
La parte más relevante y disfrutable de la película son sus personajes, Antonio y Bruno. Su relación me llega al corazón porque, como hija, me recuerda ese momento de la vida cuando uno se da cuenta que los papás no son perfectos, comenten errores, y, a pesar de que quieren lo mejor para nosotros, no siempre son capaces de dárnoslo. Su relación simboliza ese momento de la vida cuando los hijos maduran y ven a sus papás desde una perspectiva diferente, ya no como los héroes de su vida, sino como iguales, con más empatía, criterio y comprensión. 

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